Mostrando entradas con la etiqueta Religión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Religión. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de mayo de 2008

Por fin algo de Teología y Geometría


Ausentes lectores,


Mi amarga depresión está sanando gracias a las intensas sesiones de Boecio a las que me estoy sometiendo, pero hoy he leído una noticia en un periódico de esos digitales (antes nunca leía prensa, me resulta pernicioso malgastar dinero en esas publicaciones para alimentar a periodistas carentes de decencia) que me ha conmovido y me anima a seguir adelante sabiendo que no estoy solo en la lucha de un mundo recto y armonioso:


El Vaticano establece la excomunión automática para las mujeres sacerdotes


El Sagrado Orden por fin pone límites a las impertinencias de la modernidad. ¿Qué es eso de las mujeres sacerdotes? Dios mío, no conozco a ninguna mujer decente capaz de llevar una vida sin escándalos. ¿Imaginan a la indeseable Mirna Minkoff en alguna iglesia (por supuesto clandestina) ejerciendo de sacerdotisa? Seguro que sería más parecido a una bacanal que a un rito sacerdotal.

¿O a mi vieja madre repartiendo lanzando un sermón? ¡No hay suficiente vino sagrado para saciar la sed de esa harpía que quiere ponerme a trabajar! No, jamás.


Desde luego, espero que ésta sea la primera medida para lograr una Iglesia sacrosanta que reine con dureza en todos los rincones de la Tierra como antaño y que el siguiente paso sea excomulgar a todos aquellos que no hayan leído a Rosvita o no hayan pasado más de cinco años como eremitas.

lunes, 19 de mayo de 2008

Lamento el hecho de que algunas personas existan

Ya lo predijo Rosvita en el año 1000 a.C en su magnánima leyenda de “Theophilus”, donde narraba la trágica decisión del joven archidiácono, que acaba por pactar con el diablo y su corrupto séquito para satisfacer sus apetitos intelectuales.
No, yo no seré tan desgraciado como para renunciar a la castidad y obediencia que ejemplifican mi caracter e iluminan a los hombre débiles que azotan la Tierra.
He de seguir el camino recto que me marque Filosofía, como Boecio, que en los peores momentos de su encarcelamiento le sirvieron de consuelo y aliento.

La Iglesia Evangelista americana que se muestra en el catártico film Jesus Camp no va a modificar mi moral. Ja, como lo conseguiría, ¿con ataques epilépticos colectivos?, ¿acaso las lágrimas que arranca el pecado del alma de los inocentes? ¿con familias felices exorcizadas por dudosas religiosas? Todo eso me repugna, la corrupción del ser humano es infinita en sus variantes y me niego a creer lo que ven mis ojos en esa pantalla llena de electrodos desintegrados.

Sí, la voz poderosa de Rosvita, la literatura sacra y las salchichas és lo único que debería devolver la calma a nuestras agitadas almas.

Desde el claustro interior, Ignatius.

Les dejo el trailer para que se estremezcan: